Miércoles 30 de septiembre de 2020

El Papa en el Japón: La universidad, un lugar donde aprender a discernir

  • 26 de noviembre, 2019
  • Tokio (Japón) (AICA)
Visita a la Universidad Sofía, fundada en 1913 por la Compañía de Jesús

La visita a la Universidad Sofía, fundada en 1913 por la Compañía de Jesús por invitación del papa san Pío X, fue la última cita del viaje del papa Francisco al Japón, desde donde partió a las 11.43 hora local (23.43 del lunes en la Argentina) de regreso a Roma, donde su llegada al Aeropuerto de Roma-Fiumicino está previsto para las 17.05 hora de Roma.



En su discurso a más de 700 estudiantes y docentes, Francisco ante todo afirmó que “si bien los cristianos son una minoría, su presencia se siente. Yo mismo pude confirmar la estima general en relación de la Iglesia Católica y espero que este respeto recíproco pueda aumentar en el futuro”.



“También observé -agregó- que, no obstante la eficiencia y el orden que caracterizan a la sociedad japonesa, se percibe que se desea y se busca algo más: un deseo profundo de crear una sociedad siempre más humana, compasiva y misericordiosa. El estudio y la meditación forman parte de toda cultura y vuestra cultura japonesa es en este sentido, orgullosa de su antiguo y rico patrimonio”.



“En el espíritu de la encíclica Laudato si', agregaría que el amor por la naturaleza, tan típico de las culturas asiáticas, aquí debería expresarse en una preocupación inteligente y anticipadora para la protección de la tierra, nuestra casa común”.



“La tradición ignaciana, en la que se basa Sofía, impulse a profesores y estudiantes por igual a crear una atmósfera que fomente la reflexión y el discernimiento. Ningún estudiante de esta universidad debería graduarse sin haber aprendido cómo elegir, responsable y libremente, lo que en conciencia sabe que es lo mejor, señaló y agregó: “Que en cada situación, incluso en las más complejas, se interesen por lo que en su conducta es justo y humano, cabal y responsable, decididos defensores de los vulnerables, y sean conocidos por esa integridad que tanto se necesita en estos momentos en que las palabras y las acciones a menudo son falsas o engañosas”.



La universidad, luego, “deberá estar abierta siempre a crear un archipiélago capaz de interconectar lo que social y culturalmente puede llegar a concebirse como separado. Los marginados serán creativamente involucrados e incorporados en el currículo universitario, buscando posibilitar las condiciones para que esto se traduzca en la promoción de un estilo educativo capaz de achicar brechas y distancias.



”El estudio universitario de calidad, más que considerarlo privilegio de unos pocos, tiene que ir acompañado por la conciencia de saberse servidores de la justicia y del bien común; servicio que se debe realizar en el área que a cada uno le toque desarrollar. Una causa que nos compete a todos, dijo el Papa, el consejo de Pedro a Pablo sigue siendo cierto hoy: no olvidemos a los pobres”.



Dejada la universidad, el Papa se dirigió al aeropuerto de Tokio-Haneda donde se realizó la ceremonia de despedida del Japón. +