Un encuentro "muy cordial, muy fraternal, informal", sin "discursos preparados", reunió a tres detenidos, al Patriarca de Venecia y al director de la prisión.
El nuncio apostólico en Chile transmitió las palabras del pontífice, especialmente, a los familiares de los trabajadores muertos y pidió acompañar a quienes están viviendo esta dolorosa pérdida.
Al concluir la audiencia del miércoles, el pontífice recordó el octogésimo aniversario del bombardeo atómico a estas ciudades japonesas producido durante la II Guerra Mundial.
En su audiencia general semana, el Papa centró su reflexión en una frase "que parece sencilla, pero que encierra un precioso misterio de la vida cristiana: la preparación".