Martes 11 de agosto de 2020

Francisco: Mediante la misericordia "Dios viene a nuestro encuentro"

  • 13 de diciembre, 2019
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Audiencia con congregaciones, asociaciones y movimientos eclesiales de Francia dedicados a la miseri

En la mañana del 13 de diciembre, el papa Francisco recibió en audiencia a congregaciones, asociaciones y movimientos eclesiales de Francia dedicados a la misericordia.



Se puede practicar la misericordia solo cuando “se es profundamente consciente de que se ha sido objeto de misericordia por parte del Padre” afirmó Francisco a los presentes.



“La misericordia es el acto último y supremo con el que Dios viene a nuestro encuentro y que abre nuestro corazón a la esperanza de ser amados para siempre, sea cual sea nuestra pobreza, sea cual sea nuestro pecado”, añadió.



La misericordia como misión

“No hay pobreza humana que Dios no quiera alcanzar, tocar y socorrer”, señaló el Santo Padre, y recordó la misión de la Iglesia, que “tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio, que por su medio debe alcanzar la mente y el corazón de toda persona”.



El amor de Dios por nosotros “no es una palabra abstracta”, destacó el Papa, sino que “se ha hecho visible y tangible en Jesucristo”. Y para la Iglesia y la credibilidad de su anuncio, consideró determinante "que ella viva y testimonie en primera persona la misericordia": "Su lenguaje y sus gestos deben transmitir misericordia para penetrar en el corazón de las personas y motivarlas a reencontrar el camino de vuelta al Padre”, afirmó.



Dar testimonio de la alegría de evangelizar

Anunciando con certeza que “hay una verdadera alegría en el proclamar la misericordia del Señor”, Francisco deseó a los peregrinos que “puedan encontrar la manera de dar testimonio a su alrededor de esta alegría de evangelizar anunciando la misericordia de Dios, para transmitir a los demás su pasión y difundir en el mundo la cultura de la misericordia que necesita con urgencia”.



En ese marco, animó a los presentes a que el cumplimiento de las actividades caritativas, “a veces exigente y cansador”, no ahogue nunca “el respiro de ternura y compasión del que deben ser animados, ni la mirada que lo expresa”.



“Sólo hay una forma en la que se permite mirar a una persona desde arriba hacia abajo, sólo hay una: para ayudarla a levantarse. De lo contrario, nunca se puede mirar a una persona de arriba a abajo”, sostuvo.



Citando la encíclica Dives in Misericordia de San Juan Pablo II, el pontífice quiso grabar en el corazón de las personas el hecho de que se puede practicar la misericordia sólo cuando “se es profundamente consciente de que se ha sido objeto de misericordia por parte del Padre”.



La misericordia, de hecho, es bilateral: “Es realmente un acto de amor misericordioso cuando, practicándola, nos convencemos profundamente de que al mismo tiempo la experimentamos por parte de quienes la aceptan de nosotros. Si falta esta bilateralidad, esta reciprocidad, entonces nuestras acciones no son aún auténticos actos de misericordia”.



Servir a Jesús en los más necesitados

En el final del discurso el Papa propuso a los peregrinos a que en este tiempo de preparación para la Navidad contemplen el pesebre, que “es una invitación a sentir, a tocar la pobreza que el Hijo de Dios eligió para sí mismo en su encarnación. Y así, es implícitamente una llamada a seguirlo en el camino de la humildad, de la pobreza, del despojo, que desde la gruta de Belén conduce hasta la Cruz. Es una llamada a encontrarlo y servirlo con misericordia en los hermanos y hermanas más necesitados”.+